lunes, 16 de agosto de 2010

¿Para qué sirven les Corts?




Si el otro día poníamos en cuestión la utilidad de las diputaciones provinciales, en esta ocasión la duda surge acerca del sentido que tiene la tradicional división de Montesquieu entre los tres poderes de un estado de derecho, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Claramente le corresponde al poder parlamentario la elaboración de los textos legislativos y también el control de la tarea del Ejecutivo. Una vez más, en la Comunidad Valenciana, hemos tenido que comprobar como el respeto a la reglas democráticas se produce mediante sentencia del Tribunal Constitucional que humilla a las Cortes Valencianas obligando a responder las preguntas efectuadas por la oposición acerca de temas que le resultan sumamente incómodos, preguntas que además afectan a temas de dudosa honorabilidad ya que pretenden indagar sobre las posibles ventajas obtenidas por empresas que están implicadas en el caso Gürtel. Lo más sorprendente de todo esto es que no se trata de algo nuevo, ya han sido tres las ocasiones que el Tribunal Constitucional ha condenado al Legislativo valenciano por vulnerar los derechos de la oposición. Cada vez es más evidente la quiebra democrática de una Comunidad que tiene que obtener los derechos que las leyes otorgan, por medio de sentencias judiciales fruto de la desesperación por la falta de aplicación de normas básicas que afectan a la transparencia, los derechos sociales, la pluralidad en los medios públicos,.... todo un repertorio de comportamientos institucionales que harían sonrojar a cualquier gobernante que además de dárselas de demócrata, en realidad lo fuera. Y encima el señor Camps se permite declaraciones como está "Somos el Gobierno más transparente de toda Europa", al final uno ya no sabe que pensar, si se trata de una huida hacia delante o simplemente es una tomadora de pelo a todos los valencianos.

4 comentarios:

  1. Welfare, yo creo que es una tomadura de pelo, en toda regla.
    A ver, cuándo esos mismos Tribunales reaccionan, de una vez por todas, ante la falta de aplicación de esas normas básicas de las que hablas.
    Las urnas son otra cosa.

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  2. Vamos a ver Miranda, si las urnas son otra cosa estamos apañados, primero, porque el tercero de los poderes, el judicial, al menos en Valencia parece que responde más a estímulos de amistad que averiguar la verdad, algo que por otra parte, además de indecente es lógico, ¿ a quien le gusta enfrentarse con alguien que atesora un enorme poder?, precisamente por ese motivo es saludable la dimisión, ante la más mínima sospecha de corrupción para no añadir un elemento de riesgo adicional a la busqueda de la verdad, Por tanto si no hay cambios en las urnas ....estamos apañados, tanto tiempo en el poder ha otorgado un sentimiento patrimonialista y desvergonzado que hace necesario un relevo. Gracias por tus comentarios.

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  3. Querido Welfare, efectivamente, sin las urnas estamos apañados.
    A veces, me cuesta no pensar, que ese sentimiento patrimonialista y desvergonzado no haya calado en una parte importante de la ciudadanía que vota. Javier Moreno hablaba de la “cantinela”, que los dirigentes del PP repiten siempre que pueden: “los votos cosechados, expían los abusos cometidos, y el pueblo, el mejor tribunal en última instancia, les absuelve así de los cargos”.

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  4. Efectívamente Miranda, con la "murga" de la expiación de los "pecadillos" (cohechos, fraude fiscal,....)además de legitimar al presunto delincuente, elevan al conjunto de los ciudadanos unos valores morales que no conducen a nada bueno: los políticos corruptos no roban, se enriquecen por el bien de los ciudadanos y además estos mismos se lo acreditan volviendo a situar a los presuntos en situación de repetir los actos ilegales, toda una espiral diabólica

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