domingo, 27 de septiembre de 2009

Eureka

Cuando acepté el caso, no imaginé lo que me esperaba, tan solo era un caso más, tan mal pagado como el resto, donde una vez más no habría ni siquiera un pequeño acertijo que descifrar. Únicamente tenía una fotografía y un nombre, pero la peculiaridad de ambos me llevó a pensar que no tardaría ni una semana en descubrir donde se encontraba.

Las sorpresas empezaron cuando el primer indicio me llevaba a coger un avión para poder seguir sus pasos, y que mi gabardina iba a serme más inútil de lo habitual. Las cosas –pensé- se complican: país desconocido, lengua desconocida, y además, las pistas que iba encontrando me llevaban a un lugar tan desalentador como el desierto. Me imaginé enterrada entre las dunas y olvidada para siempre, pero sopesando la posibilidad de una aventura contra mi triste existencia, decidí seguir con el caso.

Pero si hasta ese momento yo había vivido cada pequeño episodio en aquellas lejanas tierras como un acontecimiento, todo palideció cuando encontré lo que buscaba. Lo lamento, no debo alargarme, lo sé, pero entiendan que cada paso forma para mi parte de mi historia, de un verdadero enigma que resolver, de mi única historia. Trataré de evitar los pormenores, sé que pierden interés cuando no se viven en primera persona.

Lo cierto es que, seguramente aprovechando un hecho casual, también la vida de quien buscaba había cambiado de manera radical. Lo que había ocurrido hasta el momento de mi hallazgo, lo debe contar quien lo protagonizó. Sólo traigo una prueba, pero quienes hayan leído "The man who would be king" entenderán rápidamente lo que había pasado.
(Los que hayan visto la película, también).



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11 opiniones:

anónimo encantado dijo...

magistral

valenciano engañado dijo...

El cine sirve para muchas cosas, además de divertir y emocionar hay veces que nos hace pensar sobre nuestra realidad cotidiana más próxima, la peli me ha parecido una curiosa forma de aproximarse a lo que está pasando en la Comunidad Valenciana y las distintas tramas de corrupción en las que presuntamente está implicado el Gobierno de la Genralitat, en fin, es lo que tiene el cine que se apaga la luz y sueltas la imaginación.

Sean Connery dijo...

Y el egipcio, ¿quién es?

zigurat dijo...

No se puede ser más elegante,ni más sutil,ni más cristalina.
Felicidades.

Eurídice dijo...

Valenciano engañado, ya sabes: la imaginación es libre, y cualquier parecido con la realidad, puede ser mera coincidencia.

Eurídice dijo...

¿Y tú me lo preguntas, Sean?

Eurídice dijo...

Anónimo encantado, Zigurat, muchísimas gracias por vuestros comentarios. Ojalá consiga alguna vez merecer esas palabras.

corcó dijo...

Pues no era un dios, y no era invencible. Pero la tentación le venció, y lo vieron todos. Y ahí acabó su reinado.
Eurídice, enhorabuena.
Como decía Ánsar, no hay que buscarlos en lejanas montañas.

Eurídice dijo...

Gracias Corcó. Así es, ...y lo vieron todos. Y aunque no estén ni en remotos desiertos, ni en montañas lejanas, a veces uno tiene la sensación que ha de atravesar largos desiertos y subir inexpugnables montañas para poder simplemente, llegar al destino.

Miranda dijo...

Felicidades Eurice.
Si no recuerdo mal, en la película, las creencias irracionales de los nativos también jugaba a favor que Dravot se considerara un Dios.

Eurídice dijo...

Sí, Miranda, recuerdas perfectamente, era la base para que llegará y se mantuviese.
Muchas gracias.